Sunday, July 02, 2006

MEDIO AMBIENTE Y GLOBALIZACION

Desde que comenzó la economía a actuar como ciencia social para su estudio empírico y teórico, sea tenido en cierta cuenta parcialmente a la Naturaleza según el punto de vista de cada economista o escuela de economistas, pero no ha sido realmente tenido en cuenta hasta que los efectos producidos por el hombre en el medio ambiente han sido más que evidentes y con sus consecuentes efectos nocivos para el ser humano.
Esto lleva a pensar que la mayoría de economistas han ignorado el problema que supone la producción sobre la Naturaleza, el medio ambiente, los recursos y los seres vivos, porque nos afecta directamente.
Mediante los últimos estudios realizados sobre el planeta Tierra, nos hemos dado cuenta de un gran problema que sobreviene a la humanidad como es la destrucción del medio ambiente y de lo que nos rodea, y por lo tanto de nuestro sustento de vida y de nuestra manera de vivir según la conocemos ahora. Ya que es un problema a nivel planetario y no solo conflictos entre naciones o grupo de naciones, este es un problema de grandes dimensiones y que el ser humano aún no se ha encontrado con ningún problema de tales dimensiones.
Sin ser alarmistas, esto supone unas medidas urgentes, un estudio pormenorizado y sin escatimar esfuerzos para llegar a conocer la situación actual y resolver el problema si es que tiene solución.
El problema ecológico surge cuando el hombre prima su bienestar a corto plazo, en vez de el de su futuro a largo plazo y el de sus descendientes, se podría decir que esto como funciona el sistema económico actual, que es el capitalismo.
El problema comienza cuando el hombre no se adaptarse al entorno, sino que adapta el entorno a su voluntad, comienza a cambiar el entorno y su relación con él.
Se creé que el verdadero problema con el medio ambiente surge con la revolución industrial, con la emisión de materias contaminantes y con la utilización de recursos no renovables y escasos. Este uso desenfrenado de materias primas ,o sea, inputs en la producción industrial, con su elaboración y con los residuos que se producen, su distribución y comercialización han producido unas materias contaminantes que están empezando a ser visibles y tangibles en nuestro medio ambiente.
Los efectos sobre el medio ambiente más importantes son ;el adelgazamiento de la capa de ozono producidos por los gases CFC emitidos a la atmósfera, lo que está provocando una mayor exposición a la radiación emitida por el sol, un aumento de la temperatura, deshielo de los casquetes polares a ritmos insospechables, aumento del nivel del mar, desalinización de los mares, con sus consecuentes cambios de corrientes, cambios de los fenómenos climatológicos, muerte de los ecosistemas de peces y seres acuáticos por la desalinización; otro efecto es el efecto invernadero por la emisión de gases nocivos a la atmósfera como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2O) y fluoruros, estos gases provocan una capa en la atmósfera que no deja entrar ni salir el calor y que está provocando un aumento considerable de la temperatura en todo el globo terráqueo. Un dato significativo es que aumenta un grado centígrado en todo el planeta cada tres años por causa del efecto invernadero; otro efecto sobre la Naturaleza es la utilización de energía contaminante y escasa, como son la quema combustibles fósiles (petróleo, gas natural, combustibles sólidos, ...) que contribuye al efecto invernadero; humos producidos por los procesos industriales (químicos, minerales, metales), residuos industriales y nucleares que tardarán cientos de años en dejar de ser peligrosos; la destrucción de bosques, con la tala indiscriminada de árboles y la consecuente reducción de oxígeno y que también producen desertización; utilizamos disolventes que contaminan el agua, no tratamos las aguas residuales; destrucción de ecosistemas; reducimos la biodiversidad para estandarizar algunas especies para su comercialización y sin tener en cuenta la caza indiscriminada de algunas especies hasta su extinción, generamos demasiados residuos por la sociedad consumista en la que vivimos y no tenemos donde almacenarla; utilizamos fertilizantes en la agricultura que degradan el suelo; agotamos los yacimientos y recursos minerales; contaminamos mares, ríos, el aire, la tierra,....
También tenemos que tener en cuenta las desigualdades sociales, el crecimiento exponencial de la población mundial,...
Lo que se está consiguiendo con el sistema económico actual, el capitalismo, es que lo único que busquemos es la maximización del beneficio y la reducción de costes sin tener en cuenta muchas variables y una de ellas es la variable del medio ambiente, lo que nos lleva a arrasar con el medio en el que vivimos e hipotecar el futuro de las generaciones venideras, que se van a encontrar con un serio problema ambiental y tendrán que reformular su forma de vivir y adaptarse a la situación que estamos creando.
El factor del medio ambiente no ha sido tratado de una manera eficiente por los economistas hasta que recientemente, hasta hace unos 50 o 60 años se han desatado alarmas sociales respecto a este tema.
Actualmente, este tema ha provocado reuniones de países para abarcar el tema de la degradación del medio ambiente, con acuerdos a nivel nacional y supranacional. Hasta más de 100 tratados se han pactado entre países.
Los acuerdos más importantes sobre el tema del medio ambiente son el Club de Roma (1968), la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y Desarrollo (1987) de donde surgió el concepto de desarrollo sostenible, la Cumbre de Río (1992), el protocolo de Kyoto (1997), estas reuniones supone medidas urgentes al problema medio ambiental y proponen la reducción de la contaminación a corto plazo y la adaptación del desarrollo sostenible (desarrollo sin crecimiento), que es un tema que enunciaré más adelante, pero no estudiaré en profundidad porque este trabajo no se centra en este tema.
Ahora, pasaremos a ver la evolución del pensamiento económico con respecto al medio ambiente, de que manera fue enfocado el tema por las distintas escuelas de economistas, hasta la situación actual que ha llevado a una división de cómo se tiene que abarcar el tema medioambiental entre la economía ambiental (que es una rama del pensamiento neoclásico) y la economía ecológica (que tiene un enfoque mucho más crítico).
SIGNIFICADO ETIMOLÓGICO DE ECONOMÍA Y ECOLOGÍA
Comencemos a estudiar la relación entre economía y ecología (el significado de ecología está bien claro: se trata de la rama de la biología que estudia las relaciones de los organismos vivos entre sí y con el medio ambiente) desde el punto de vista etimológico. La relación entre economía y ecología es análoga. En ambos casos un sufijo que se refiere genéricamente a “ciencia” o “campo de conocimiento” (-nomía, del griego nomos, “ley”; -logía, de logos, “ciencia” o “tratado”), se pospone a una raíz indicativa del objeto de conocimiento. En economía y ecología la raíz nos informa muy poco del contenido de las dos disciplinas: en ambas el griego oikos, que significa “casa”, “hogar”. Así la economía y la ecología son ambas, etimológicamente, campos del saber referentes “al hogar”. Una y otra tienen que ver en un sentido muy general con el estudio de lo que ocurre y lo que se hace en los “hogares” de las sociedades humanas y de los seres vivos en general, respectivamente.
MERCANTLISTAS
Comenzamos con los primeros antecedentes a los autores clásicos que encontramos en los mercantilistas. Este pensamiento surgió en el siglo XVI y se prolongó hasta la mitad del siglo XVII, que es cuando surge un gran crecimiento económico y se expande el comercio a larga distancia. El objetivo primordial eran los intereses del poder económico estatal, y no el bienestar de los ciudadanos y mucho menos se centraban estos intereses en el medio ambiente. La utilización de recursos del país era según el interés político estatal, e intentaban aumentar la riqueza a costa de la riqueza de los países vecinos. No se pensaba en la posibilidad de que se acabaran, su único objetivo era la acumulación de metales preciosos a través del comercio.
Se entiende que los mercantilistas no tuvieran en cuenta el medio ambiente ya que en el siglo XVI-XVII aún se vivía en armonía con la Naturaleza, solo se tenía en cuenta la agricultura como factor productivo en la economía.
FISIÓCRATAS
La ruptura con el pensamiento económico del mercantilismo se produce en el siglo XVIII con los fisiócratas, economistas como Petty, Cantillon, Hume, y con su máximo representante F. Quesnay. Quesnay elaboró la Tableau économique que consistía en la necesidad de poder medir los efectos introducidos por la política económica del Gobierno.
La escuela fisiocrática trata de conciliar la economía privada con la economía natural, que para los fisiócratas sólo podría ocurrir de forma estable y duradera, ampliando los procesos de generación que tenían lugar en la economía natural según Linneo (s. XVIII). Linneo mantenía que existe un orden natural establecido y que el hombre podía intervenir sobre él, para inclinarlo a su favor, en lugar de acatar ese orden natural mediante acciones antinaturales para lograr el aumento de sus frutos.
Los fisiócratas entendían la economía como un flujo circular que no se interrumpe, en el que el distintos sectores producían valor materializado en bienes y servicios, que se intercambiaban por los de otros sectores y se consumían. Economistas como Walras sostienen que en la medida en que se trata de penetrar en la forma de ver de los fisiócratas, se reconoce que para ellos la idea de riqueza estaba esencialmente ligada a la idea de materialidad. Desde este punto de vista, ellos consideraron en efecto, a la clase agrícola como abastecedora de la clase de los propietarios, de los industriales y de los comerciantes y como tal se constituía en la clase productiva por excelencia.
La economía política había prestado atención al valor creado en los procesos económicos y transferido en los flujos de la economía nacional, pero prácticamente había obviado el carácter físico, material o energético, de los bienes y servicios en los que se materializan esos flujos, lo cual nos indica que no tuvieron en cuenta la variable ambiental. Los conceptos fisiocráticos nos sirven en la actualidad para recrear algunos elementos económicos mínimos que validan los esfuerzos de valoración económica de los impactos ambientales.
CLÁSICOS
A mediados del siglo XVIII, podemos decir que surgieron los economistas clásicos encabezados por Adam Smith, y su famosa obra “La riqueza de las naciones” (1776).
Los economistas clásicos sostenían que el papel del Estado en la economía implica su no intervensionismo ya que la interferencia pública es despilfarradora y corrupta, y que el Estado debería ocuparse solo de cuestiones de defensa, justicia e instituciones públicas con un alto beneficio colectivo, no tuvieron en cuenta que el papel del Estado podía ser el de establecer un marco jurídico adecuado a la conservación del entorno, como se requiere actualmente.
La aportación de Adam Smith consistió en analizar el modo en que los mercados organizaban la vida económica y conseguían un rápido crecimiento económico, sostenía que los precios a corto plazo los dictaba el mercado, y que los precios a largo plazo se determinaban solamente con los factores de la oferta, que son los costes de producción de las empresas, lo cual nos muestra que estos costes no tenían en cuenta los aspectos “no económicos” (materiales y energéticos) de la producción del industrialismo.
En este tema, los autores clásicos incluyeron el factor tierra como una variable limitada y a tener en cuenta, y daban a los recursos naturales la propiedad de ser algo ilimitado e indestructible. Lo anterior se reafirma cuando Say alude que "los hombres disfrutan de ciertos bienes que la naturaleza les concede gratuitamente, tales como el aire, el agua, la luz del sol, pero no es a estos bienes a los que por lo común se les da el nombre de riquezas. Éste se reserva para aquellos que tiene un valor (de cambio) que les es propio y que deviene propiedad exclusiva de sus poseedores. La riqueza está en proporción a este valor: es grande si la suma de valores de que la componen en considerable; es pequeña si los valores lo son. Según la concepción de economía de los clásicos, y en concreto de Say, como los recursos son inagotables no entran dentro del estudio de la ciencia económica.
Pero hubo un economista clásico que se puede denominar como el más “ecológico” que fue Malthus, debido a que se acercaba a los pensamientos fisiocráticos, pensaba que la producción de alimentos como debería ser una capacidad sustentadora de la población (sin comercio), y desde un punto de vista ambiental pensaba en una interacción entre economía y biología.
MARXISMO
A mediados del siglo XIX, surgió el marxismo, liderado por Marx (1852) y Engels (1880) y que realizaron una crítica exhaustiva al capitalismo, sobre todo Marx en “El capital”.
Los marxistas opinan que el punto de partida para el análisis de la crisis ambiental contemporánea está en la propia producción mercantil. Mientras la producción precapitalista de valores de uso tiene su límite en la satisfacción de las necesidades, la producción mercantil para incrementar la ganancia no tiene límite alguno. Esta diferencia, tan sencilla y general, está en la base del agotamiento de los recursos naturales a un ritmo nunca sospechado en la historia de la humanidad; y también de la generación de desechos (polución) en una medida ilimitada.
Pero Marx hace una distinción entre lo económico y lo físico, cuando el desarrollo de tal preocupación hubiera exigido, por lo contrario llevar lo económico al campo de la física y de la biología, los problemas de degradación del entorno físico y biológico quedan fuera del mundo de la producción y del valor a la que se circunscribe su visión de lo económico.
Aunque Marx o Engels se mostraron en ocasiones preocupados por los problemas ecológicos o medioambientales, Marx muestra una preocupación por la pérdida de fertilidad del suelo producida por la agricultura capitalista, su separación materialista de lo económico desconectan de las ciencias de la naturaleza, del funcionamiento de los ciclos de energía y de los materiales y no los orientan hacia una gestión económica de los recursos.
En los años siguientes, el neomarxismo encabezado por James O´connor (1973), ha promovido una actualización de las ideas económicas de Marx y Engels que intenta incorporar la problemática ecológica y criticando algunas posiciones del marxismo clásico.
NEOCLÁSICOS
A mediados del siglo XIX, surge otra revolución en el pensamiento económico, la revolución marginalista encabezada por Jevons, Walras y Robbins que son considerados como neoclásicos. Tienen una creciente utilización de las matemáticas con la que formularon la teoría de la utilidad. Estos autores hacen una desnaturalización de lo económico, diciendo que los recursos naturales solo son fuente de utilidad potencial y no real por lo que quedaban fuera del campo de estudio de la ciencia económica. También sostienen que los fisiócratas erraron en separar lo económico de lo físico.

Ya en el siglo XX, Keynes trató de representar contablemente una idea de sistema económico en la que quedaban excluidos los recursos naturales y el medio ambiente, El comentario de Keynes, a menudo citado, de que” a largo plazo todos estaremos muertos”, da la pauta para abordar los problemas económicos con un cortoplacismo muy poco apropiado para considerar los asuntos ecológicos, que a menudo son problemas a largo plazo, aunque cada vez más son problemas inmediatos.
Y fue
Pigou (1920) anteriormente a Keynes quien empieza a tomar expresiones como “deseconomías externas” y que abarca la problemática de la gestión de los recursos económicos en su obra “Economía del bienestar”. Aquí comienza lo que podemos denominar la Economía Ambiental que abarca parte de la escuela de pensamiento económico de los neoclásicos, que vamos a ver en el siguiente punto.
ECONOMÍA AMBIENTAL
La economía ambiental o también llamado ecocapitalismo, es el nombre que ha adoptado la economía neoclásica donde aplica cuestiones ecológicas a sus métodos.
Vamos a establecer las bases para entender este modelo y en que temas se centra, para luego así poder enfocar a sus defensores y las críticas que han recibido estos planteamientos, que está englobados dentro del sistema económico actual capitalista, y que por lo tanto las medidas adoptadas en esta modelo están dentro de la economía convencional.
La economía neoclásica sostienen que el uso de recursos, incluso si no son producidos sino simplemente extraídos y destruidos (como ocurre con los combustibles fósiles), no es necesariamente una degradación de recursos desde el punto de vista económico, puesto que tal vez antes de agotarse serán sustituidos por nuevos recursos.
Ante este problema surgió la economía ambiental. Este enfoque neoclásico es mucho más formalizado que el clásico pero con menor encaje de los aspectos medio ambientales, menos en algunos autores como Hotelling, Gordon, Scott y Pigou. Este último, en su obra ”El economía del bienestar” fue el primero en aportar términos como “deseconomías” externas para designar los impactos negativos derivados de la actividad económica, reclama la intervención del Estado para que corrija los fallos de mercado a través de tasas y que el mercado actúe como un asignador de recursos para frenar aquellas actividades cuyos “costos sociales” excedan ostensiblemente a los “costos privados”, dando lugar a fuertes externalidades negativas (o para incentivar aquellas actividades en las que ocurriera lo contrario), realizando esto, a través de impuestos a los que contaminen ( impuesto pigouviano) o de subsidios para los que no lo hagan o contaminen menos de lo que se denomina “nivel de contaminación óptimo”, que consiste en otorgar un nivel máximo de contaminación a cada agente afectado en la controversia.
Fue en 1960 cuando el economista británico Ronald Coase publicó su obra “El problema del costo social” donde estaba implícito el teorema que lleva su nombre. En 1991 recibió el Premio Nobel de economía por este teorema, entre otras cosas.
Coase argumenta que el problema radica más en términos jurídicos que económicos y que principalmente, bajo determinadas condiciones ideales, la libre competencia conduciría directamente a 'internalizar' las externalidades, resolviendo el problema económico que suscitaban los impactos medio ambientales sin necesidad de impuestos ni de otras intervenciones administrativas, criticando así el enfoque de Pigou.
El “Teorema de Coase” consiste en la facultad de poder “internalizar las externalidades” en el mercado, bajo unos supuestos y definiendo bien los derechos de propiedad bajo un marco institucional. Por lo cual, lo primero a establecer es la legalidad de las externalidades, para que las pueda regular el Estado y pueda existir un mercado donde se puedan comercializar y que negociaran los afectados por las externalidades, para que el mercado siguiera siendo el mecanismo de asignación de recursos.
Internalizar las externalidades consiste, bajo supuestos de libre mercado, añadir al precio de mercado la contaminación realizada por la producción del bien o del servicio, a través de un diseño de los derechos de propiedad sobre el medio, siempre y cuando, puedan ser intercambiados libremente; los costes de transacción sean nulos; y puedan ser intercambiados en un mercado perfectamente competitivo. A su vez asume que siempre y cuando un recurso o uso medioambiental cualquiera, sea apropiable y, en consecuencia, valorable e intercambiable, su gestión cae ya dentro de lo establecido de lo económico; deja de ser una externalidad para convertirse en algo que encuentra solución dentro del mercado y tratamiento dentro del aparato conceptual al uso de esta disciplina que, como sabemos, confiere a aquella solución el carácter de óptimo económico, esto asigna un papel mínimo al Estado, en el que el Estado debería actuar solamente en temas de regulación, imposición de sanciones económicas, subvenciones a las medidas correctivas y la creación de un mercado de permisos comercializables de las externalidades. Estos permisos producen casi los mismos efectos, a los incentivos a no provocar esas externalidades negativas, que los impuestos. Ya que un mercado de estos permisos fomentarían la eliminación de esas externalidades, en lugar de limitarse a mantenerlas por debajo del límite establecido por el Estado (para así vender sus permisos).Si el Estado desea reducir las externalidades con el paso del tiempo, puede diseñar los permisos de tal forma que obliguen a reducir las externalidades en una cantidad fija todos los años.
El afán posterior de la existencia de muy diversas e incómodas externalidades y al elevado coste social, a dado lugar a atribuirle al argumento coasiano una mayor generalidad de la que su autor le había asignado.
Estas teorías fueron bien acogidas por los economistas neoclásicos porque asignaban un papel mínimo al Estado y el problema medioambiental se resolvía en el mercado. De este instrumental teórico, los economistas ambientales avanzaron en la implementación de políticas tendientes a encarar los problemas ambientales. Por un lado, creando mecanismos de control y de planificación del uso de recursos naturales y de generación de desechos
LA ECONOMÍA ECOLÓGICA
En la actualidad surge un enfoque crítico en el pensamiento económico actual, es la alternativa a la rama de la economía neoclásica, que se denominan economía ecológica que promueven el desarrollo sostenible que podría definirse como la obligación que tenemos de satisfacer nuestras necesidades sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. El concepto de desarrollo sostenible fue acuñado en el informe “Nuestro Futuro Común”, de la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y Desarrollo, este informe recibe el nombre de Informe Brundtland.
Estos economistas promueven el desarrollo sin crecimiento a través del desarrollo sustentabilidad, añadiendo la variable medioambiental en sus estudios económicos y partiendo de la base que la economía forma parte de los flujos de energía en las leyes de la termodinámica. Estas leyes están enunciadas en la “teoría general de sistemas” (1950-1968) que publicó el biólogo alemán Ludwig von Bertalanffy y que enuncia tres premisas básicas:
- Los sistemas existen dentro de sistemas
- Los sistemas son abiertos
- Las funciones de un sistema dependen de su estructura
Lo cual nos demuestra que la economía está en interacción con otras ciencias y que el estudio económico no ha tenido en cuenta algunas de las interacciones que hay en nuestra sociedad y que por lo tanto la ciencia económica debería ser una ciencia multidisciplinar.

Concluyendo, podemos observar como la evolución del pensamiento económico ha dejado de lado un tema tan importante como el medio ambiente. En una economía tan globalizada y que las interrelaciones entre los países son tan creciente deberíamos tener en cuenta que la globalización no consiste en que los mercados, la gente, la tecnología se globalice, sino que también hay que globalizar los problemas, ya que es un problema mundial, o sea, globalizado.

1 Comments:

Blogger Clari said...

todos somos consumistas y vivimos en un mundo globalizado. esto es un hecho, está en como podemos sacar provecho de esta situacion en la que estamos inmersos positivamente y disfrutar de todo. estoy por irme con mi novio a viajar por argentina con una camioneta, vamos a conocer lugares nuevos y personas diferentes, gracias a la internet hemos podido darle un vistazo a todos los sitios que queremos ir. nos ayuda mucho poder ver fotos y mapas de antemano

7:45 AM  

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